viernes, 20 de septiembre de 2013



LEVANTAMIENTO FEMENINO EN AYAPEL CONTRA LA COLONIA ESPAÑOLA




Por Luis Martínez Alean
Desde la llegada de los españoles a tierra cordobesa, se enfrentaron con los nativos, no fue fácil la conquista en la cultura Zenú. Siempre hubo descontento por parte de los indígenas. Los españoles utilizaron la fuerza para imponer su hegemonía.

En plena época colonial, entre los años de 1542 y 1546, los caciques Aloba en Jegua y Oyz en Jagua, organizaron y dirigieron una fuerte rebelión contra los españoles con buen éxito, ya que murieron muchos hispanos pero nuestros caciques también murieron en ese conflicto.

Más tarde en el año de 1605,se anexaron los cimarrones estaban distribuidos por todos los hatillos de Cintura, Uré, Carate y Jegua, en éste último en el hatillo de propiedad del fray doctrinero Urbano Galeano, fue atacado por el cimarrón Domingo Bioho, después organizaron los indígenas y los cimarrones sucesivas revueltas en contra de los ibéricos españoles.

Los negros continuaban unidos con los nativos para enfrentar a los sucios barbudos y tomando como bandera el ataque de Biohó. Los zambos, los palanqueros libres y los nativos indígenas se unieron en Uré, Carate, Cintura en el alto San Jorge, se alzaron en una trifulca en el año de 1693.

Los indígenas de las sabanas, se organizaron en Chinú, San Andrés de Sotavento, San Benito Abad y Corozal para un levantamiento contra los hispanos.

En el año de 1781, se da el Movimiento de los Comuneros, esta revuelta sirvió para que se prepararan cinco años más tarde en Ayapel. Se organizaron los nativos libres, negros y zambos para un fuerte levantamiento e instaurar un gobierno independiente con Cabildo Abierto en forma de comuna, el cual se realizó durando tres meses de 14 de septiembre hasta el 19 de diciembre de 1785.

Fue el PRIMER LEVANTAMIENTO DE INDEPENDENCIA CONTRA LOS ESPAÑOLES habido en lo que hoy es departamento de Córdoba, más exactamente en el municipio de Ayapel, En cabezado por mujeres, criollas nativas y zambas. Fue una asonada brava que tumbó el gobierno colonial español, en este levantamiento participó niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos. Todos contra las autoridades de España. Con el lema: ¡¡¡ Viva el Rey y muera el mal gobierno!!!.


Así este descontento de parte del pueblo, no solamente en la región cordobesa sino en toda la NUEVA GRANADA, preparó las condiciones para el 20 de julio de 1810 como DÍA DE LA INDEPENDENCIA EN COLOMBIA.

Nota Bibliográfica: FALS BORDA, Orlando. Resistencia en el San Jorge, Historia Doble de la Costa 3, Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1986.

MARTINEZ ALEAN LUIS, Córdoba Microhistoria. Editorial Apolo Montería 1990.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

LAS MOMIAS DE LA GRAN CULTURA ZENÚ


Por Luis Martínez Alean

Fue de mucha importancia la costumbre funeraria de nuestros primitivos pobladores la de embalsamar cadáveres. Todo parece indicar que el sistema de embalsamar a los muertos, lo practicaba la cultura precolombina en las figuras más ilustres, o sea en caciques, hijo de estos y sacerdotes.


Los Zenúes también embalsamar un algunos cadáveres, según afirmación de algunos españoles, entre ellos se desprende el relato hecho por Martín Fernández de Enciso, quien dijo, textualmente: “cuando muere algún hombre principal o algún hijo suyo sácanle las tripas, lávanle con ciertas cosas y después lo untan, y encima de aquello ponen la lana de algodón teñido  de diversos colores, que se pega del cuerpo, y cubierto de aquello, pónenlo en una hamaca, de donde hacen el fuego, y así lo tienen; yo me acerque a tomar un lugar llamado Catarrapa, donde hallamos más de veinte muertos puestos de esta manera en las casa”.

Catarrapa corresponde a la religión de Tolú, donde vivió en cacique del mismo nombre y pertenecieron  a l cultura Zenú del cacicazgo Finzenú.


En el libro CARTAGENA Y LA RIBERAS DEL SINU, de Robert B. Cuninnghame Graham y traducido al español por el doctor Remberto Burgos Puche, exprese literalmente en una de sus partes: “Los infieles del Sinú hacían momias de los cuerpos de sus caciques, les pintaban la cara, les colocaban coronas de plumas en la cabeza y les ponían arcos y flechas entre las manos. Hecho esto ponían los cuerpos en el lugar a la mano y les obsequiaban pedazos de trapos viejos, frutas, flechas rotas o cualquier otra cosa que tuvieran. No hacían esto, aparentemente, a manera de adoración, sino como un homenaje a su memoria, del mismo modo que nosotros ponemos hoy lapidas en las sepulturas”.

La palabra infiel es impropia, se aplica a los “indios” de América, quienes no tuvieron oportunidad de ser fieles sino a sus propios dioses.

Las momias de la cultura Zenú, fueron muy apreciadas por los españoles, ya que estaban forradas en laminas y portapene en oro, además estaban a sus lados objetos con figuras antropomorfas (parecidas al hombre), zoomorfas (parecidas a los animales), fitozoomorfas (parecidas a las plantas y animales), bastones, cucharas, platos, todo también en oro de alta ley.

El oro para estos tiempos de la Conquista, fatigaba a los españoles porque no tenían como cargarlo y se cansaban la cintura al recogerlo.

En lo que hoy es el municipio de Ciénaga de Oro, “HUBO MÁS ORO QUE HOJAS DE ARBOLES”, que Servía para aliviar el alma y comer buen casabe en la larga travesía.

En la región de Panzenú, las momias las forraban con láminas de oro de alta ley.

  
Hoy reposan en Europa muy pocas en algunos museos ya que el español, las quemaban para sacarles el precioso metal dorado.